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Observatorio

astl.tv

“FORO REGIONAL EN DEFENSA DE NUESTRO MAÍZ NATIVO”

Enviado el Friday, 12 March a las 20:21:15
Tópico: Alertas, Denuncias y Eventos

Tapachula, Xoconochco, Chiapas,
17 y 18 de marzo 2010









“. . . Y así encontraron la comida y ésta fue la que entró en la carne del hombre
creado, del hombre formado; ésta fue su sangre, de ésta se hizo la sangre del
hombre. Así entró el maíz [en la formación del hombre] por obra de los
Progenitores. . .”

“. . . A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la formación de
nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne;
de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre. Únicamente masa
de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres que fueron
creados. . .”
El Popol Vuh (Libro sagrado de nuestros ancestros mayas)


PROGRAMA GENERAL

Marzo 2010.

¡¡¡NO A LOS TRANSGÉNICOS!!!
¡¡¡NO A LOS AGROCOMBUSTIBLES!!!


¡¡¡POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE LOS PUEBLOS!!

  1. JUSTIFICACIÓN

Nuestro país es centro de origen, diversidad y domesticación del maíz. De acuerdo a la cosmogonía indígena mesoamericana, los primeros hombres y mujeres fueron formados de masa de maíz por los Creadores y fue en nuestro territorio, hace más de siete mil años, en el que surgió y se domesticó esta planta1 que hoy ocupa el tercer lugar mundial en cuanto a superficie cultivada, sólo después del arroz y del trigo.

Durante esos miles de años, el maíz ha sido pilar fundamental de la economía y la cultura indígena y campesina, así como alimento básico para el pueblo mexicano. Como resultado de su milenario manejo, los productores tradicionales (y entre ellos, principalmente las mujeres campesinas) lograron desarrollar más de 59 razas con 264 variedades nativas2, de los más variados colores y características, algunos de ellos obtenidos y producidos con fines específicos (maíz pozolero y maíz palomero, por ejemplo), siendo Chiapas y Oaxaca los estados que concentran más del 55 por ciento de las razas y variedades de esos maíces
nativos.

Esta ancestral cultura del maíz, desarrolló a la vez, un especial sistema de cultivo, adaptado a las diferentes condiciones ecológicas de México, mismo que se ha basado en el concepto de “la milpa”, el cual consiste en el cultivo mezclado e intercalado, de diversos tipos de plantas que, teniendo como eje al maíz, reproducen a escala los diferentes estratos de la naturaleza y se constituyen a la vez, en “barreras vivas” para el control mecánico y natural de las plagas y enfermedades agrícolas, equilibrando la persistencia de nutrientes en el suelo al mezclar gramíneas con leguminosas. De esta forma, en la milpa indígena tradicional se cultiva
chayotes y maíz nativo (estrato alto) asociado con fríjol y chile (estrato medio) y calabazas (estrato rastrero); todo ello, rodeado de plantas aromáticas repelentes (cempazúchitl, epazote, cilantro) y complementado además, con una serie de plantas silvestres que brotan naturalmente en medio de la milpa, la mayoría de ellas de uso alimenticio y medicinal, tales como el chipilín, la yerba santa, la yerba mora y los quelites3.

Esta cultura del maíz y este sistema de policultivo tradicional, generó durante siglos y hasta los años 60’s del siglo pasado, niveles aceptables de autosuficiencia local entre las comunidades indígenas y campesinas, dando como resultado además, el que México –como país- no sólo fuera autosuficiente en este producto, sino que, hasta fines de la década de los 60’s fuera un exportador nato de este grano.

A partir de entonces, la situación fue transformándose radical y negativamente4, siendo varios los factores que se combinaron para ello. Una de las explicaciones más simple y recurrente, dada por el gobierno, empresarios y medios de comunicación masiva, es que los productores mexicanos –en particular los campesinos e indígenas pobres, que siembran en tierras de temporal- han sido incapaces de incrementar los niveles de producción/productividad al ritmo en que se ha incrementado la población y el consumo, debido a su “ignorancia” y a sus técnicas agrícolas “primitivas”.

En realidad, existen complejas causas estructurales, vinculadas a la política económica y al modelo de desarrollo agropecuario impuestos por el gradual proceso de internacionalización del capital y de  globalización corporativa, a lo largo de los últimos 35 años, que explican el desplome de la autosuficiencia en la producción de maíz, la pérdida de la soberanía alimentaria en México y la profundización de la miseria de la gran mayoría de familias
campesinas e indígenas de nuestro país.

Un factor fundamental lo fue a imposición directa e indirecta del modelo de producción agropecuaria llamada “Revolución Verde”5, sobre tierras de temporal y sobre los sistemas tradicionales de cultivo, misma que siendo totalmente inadecuada para las condiciones ecológicas, sociales y culturales de la mayoría del campo mexicano, provocó al paso de los años, el desplome de la producción de granos, así como el desmonte, la salinización, el envenenamiento y la erosión de amplias extensiones de suelos agrícolas y forestales,
generando además, un proceso de desculturización y de dependencia tecnológica y económica entre las comunidades que adoptaron este modelo.

Inmediatamente luego de ello -bajo el esquema de globalización económica mundial- vino el impulso al modelo de “las ventajas comparativas”, que se basa en la asignación repartida -a nivel mundial, regional y nacional- de determinados tipos especializados de productos y materias primas que cada zona deberá producir de manera exclusiva, en función de sus supuestas “ventajas naturales y económicas” (vocación del suelo, clima, comunicaciones, localización, etc.).

De esta forma, la política agrícola gubernamental impulsa y estimula desde entonces entre comunidades campesinas, el cultivo especializado de determinados productos monoespecíficos, basándose en esas supuestas “ventajas”, transformándolas, de productoras diversificadas y de granos básicos (maíz/fríjol) a productoras especializadas de cultivos de agroexportación, bajo el supuesto de que con las ganancias obtenidas por la venta de su producto comercial (café, sorgo, algodón, soya, palma, e incluso madera) podrán alcanzar su “seguridad alimentaria” (es decir, satisfacer sus necesidades de alimentación) pues dichas ganancias monetarias servirían en teoría, para adquirir los productos básicos que habrían dejado de producir6.

A lo anterior se le sumó el abandono total de todas las políticas de apoyo y subsidio gubernamental hacia la producción de granos. Esto implicó la desaparición del precio de garantía para el maíz y del precio oficial para la tortilla, así como el desmantelamiento y desaparición de la empresa estatal nacida en 1961, Compañía de Subsistencias Populares (CONASUPO) y de sus filiales Distribuidora CONASUPO (DICONSA) y Bodegas Rurales CONASUPO (BORUCONSA) cuya acción –más allá de la corrupción prevaleciente- consistía en garantizar la adquisición, acopio y distribución de al menos, el 60% de la producción nacional a precios de garantía, cumpliendo así el Estado, un papel de regulador del mercado.

A cambio de ello, a raíz de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá (1994), el gobierno mexicano deja -a nivel interno- totalmente al libre mercado la comercialización, acopio, industrialización y distribución del maíz, siendo estas tareas acaparadas principalmente, por tres grandes empresas multinacionales:


Cargill, la principal comercializadora de granos a nivel mundial; Molinos Azteca (MASECA) ligada con la transnacional ADM, quien acapara el 70% de la producción y distribución de harina de maíz; y Maíz Industrializado (MINSA) asociada con Corn Products Inernational.
A nivel externo, si bien el TLC contempló una cláusula de trato especial para el maíz, mediante la cual se posponía la apertura total de las fronteras a este producto hasta el 2008, se consideró en cambio, la asignación anual de cuotas (cupos) para la importación libre de maíz. Cuotas que –manejadas mayoritariamente por las tres empresas acaparadoras citadas- año con año han rebasado impunemente los topes ahí establecidos.

Todo ello ha tenido como resultado que, si ya en 1992/1993 –un año antes de la firma del TLC-.México importaba alrededor de un millón de toneladas de maíz; en 2003 se llegó a 6 millones y en 2005, a 7.5 millones (1,400% de incremento).siendo que el 95% de este maíz importado proviene de los Estados Unidos, país donde se tiene consignado que más del 50% de su producción es en base a semillas transgénicas.

Esta importación de maíces baratos transgénicos de los Estados Unidos está arruinando económicamente a los campesinos mexicanos, pero además ha empezado a contaminar nuestros maíces nativos de manera irreversible. Nadie, ni siquiera los expertos en genética pueden prever las consecuencias a largo plazo de la introducción de genes artificialmente modificados al medio ambiente, sobre todo en un país como el nuestro que ocupa el 5º lugar mundial en cuanto diversidad biológica, siendo además centro de origen del maíz, un cultivo fundamental para la alimentación de nuestro pueblo y base de nuestra cultura ancestral.

A nivel de consumidores, en México desde hace unos años estamos comiendo transgénicos (Organismos Genéticamente Modificados) sin saberlo y sin que jurídicamente se nos otorgue el derecho a elegir informadamente lo que compramos y lo que consumimos. Pese a que investigaciones científicas independientes han demostrado el daño que en la salud humana están ya provocando los alimentos de origen transgénico, el gobierno mexicano, al amparo de la llamada Ley Monsanto (Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados) permite que grandes compañías multinacionales fabricantes de alimentos y bebidas, tales como Maseca, Minsa, Barcel, Bimbo, Kellogs, Maizoro, Femsa, PepsiCo y Gamesa, entre muchísimas otras, usen estos cultivos transgénicos para fabricar alimentos industrializados
(“chatarra”) tales como tostadas, tortillas, refrescos, panes, conservas, alimentos para bebé, golosinas, botanas, lácteos y cervezas, que son consumidas masivamente por el pueblo mexicano.

México se ha vuelto blanco de estas empresas que pretenden liberar y comercializar masivamente sus variedades de maíz transgénico, exterminando literalmente al rico germoplasma nativo. El campo mexicano representa un gran negocio para la industria. En países donde ya se ha autorizado el cultivo de maíz transgénico se ha demostrado su imposible coexistencia con variedades convencionales, nativas y agroecológicas u orgánicas. La contaminación transgénica de un centro de origen y diversidad genética de un grano representa el monopolio total del mismo y la pérdida total de soberanía alimentaria para los pueblos y comunidades.

Corporaciones agroquímicas y agroalimentarias multinacionales como Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow Agroscience, con la complicidad y el apoyo del gobierno federal y de la gran mayoría de los gobiernos estatales, tratan entonces de apoderarse del control de la producción nacional del maíz a través de la introducción disfrazada y promoción de variedades de semillas transgénicas. Los planes de Monsanto – empresa productora del 90% de las semillas transgénicas en todo el mundo- son convertir la producción agrícola y alimentaria mundial en un gran experimento genético, un negocio billonario y un arma para el control y sometimiento político de los países pobres.

De ahí que, la reciente liberación de permisos para supuestamente “experimentar” en México semillas transgénicas de maíz en cuatro estados del norte del país (Sinaloa Sonora, Chihuahua y Tamaulipas) otorgados por el gobierno de Felipe Calderón en octubre de 2009 –poniendo con ello fin a la moratoria de facto, que prohibía la siembra experimental y comercial de maíz transgénico en México- significa una nueva e inmensa amenaza para el maíz, para la biodiversidad y para el pueblo mexicano.

Sumada a ésta grave amenaza que significan los transgénicos, de manera particular en Chiapas y más puntualmente, en el Xoconochco, nuestras milpas y nuestros maíces nativos están siendo amenazados por el agresivo programa oficial denominado “Reconversión Productiva”, cuya misión textual es: “Fomentar el desarrollo de la fruticultura y Plantaciones Agroindustriales como Palma Africana (Elaeis guineensis), Piñón (Jatropha curcas), Higuerilla (Recinus communis), entre otros”; plantaciones comerciales monoespecíficas que propician la pérdida de la diversidad biológica, de la soberanía alimentaria, del conocimiento profundo de la agricultura tradicional y de la identidad y del arraigo de comunidades descendientes directos del “Pueblo del Maíz”.

2. OBJETIVOS GENERALES DEL FORO

En este contexto, el Foro Regional en Defensa del Maíz Nativo, a realizarse en Tapachula, Xoconochco, Chiapas, del 15 al 18 de marzo de 2010, pretende constituirse en un espacio de diálogo, intercambio y discusión horizontal, interdisciplinaria y plural, entre campesinos -indígenas y no indígenas- investigadores, académicos, representantes de organizaciones sociales y de productores, ecologistas, defensores de derechos humanos e incipientes y potenciales redes de consumidores, en el que nos planteemos cómo el problema de nuestras milpas y de nuestro maíz no se reduce simplemente al gravísimo problema de la contaminación con  transgénicos ó de la agresiva expansión de plantaciones agrocombustibles, sino que tiene muchas y complejas aristas, técnicas, ecológicas y sociopolíticas, por lo que es necesario asumir colectivamente una visión y una acción integral para su defensa.

De esta forma, en este Foro pretendemos se reflexione sobre las posibles propuestas concretas de acción para detectar la contaminación del maíz en las regiones de nuestro estado y detener su avance; para rescatar y proteger nuestros maíces nativos; para aminorar, e incluso revertir la expansión de plantaciones agrocombustibles; replicar y multiplicar prácticas agroecológicas, así como expandir los saberes tradicionales y conocimientos alternativos en relación a la Madre Tierra; todo ello en base a la organización comunitaria
local y regional, sumada a posibles acciones legales, denuncias públicas y movilizaciones sociales.

3. INFORMACIÒN GENERAL

v      Sede: “La Casa de la Iglesia”, (trabajos, hospedaje y alimentos)

v      Convocantes y Co-organizadores:

·         Red en Defensa del Maíz
·         Kay Kab el Fruto Amargo SSS
·         Maderas del Pueblo del Sureste, A. C.
·         Skoltael Lum K´inal A. C.
·         Tianguis de Productos Orgánicos y Naturales “El Huacalero”
·         Red Ambiental
·         Ecosur

v      Días/fechas: 2 días (17 y 18 de marzo, 2010)

v      Número de participantes esperado: 200 (85% campesinos de la Región Xocohochco- Comunidades de Base/Diócesis Tapachula)

PROGRAMA

PRIMER DÍA -17 DE MARZO

8:00 Instalación y Registro de participantes

8.00 a 10:00 Visita y Recorrido a Tianguis Orgánico y Feria Exposición

11:00 Inauguración y Bienvenida a cargo de Kay Kab El Fruto Amargo SSS

11:45 Receso

12:00 am El Contexto Nacional de la lucha por la defensa del maíz nativo (plática
introductoria a cargo de la Red nacional en Defensa del Maíz)

13:00 Experiencias de la red Chiapas en defensa del maíz (plática a cargo de la red estatal en defensa del maíz) (por confirmar)

14:00 pm Comida

16::00 1er. Sesión de Mesas de Trabajo: Milpa y Maíz nativo frente a híbridos transgénicos y agrocombustibles - ntercambio de experiencias campesinas en su voz

Mesa 1.- Milpa, Soberanía alimentaria y Autonomía comunitaria

Mesa 2.- Importancia sociocultural y ecológica de la milpa

Mesa 3.- El manejo agroecológico de la milpa y el rescate y protección de nuestros
maíces nativos

18:00 Plenaria para exposición de Mesas y conclusiones

19:00 Proyección

20:00 pm cena

SEGUNDO DÍA -18 DE MARZO (DÍA DE LA EXPROPIACIÓN PETROLERA)

8:00 Desayuno

9:00 a 14:00 Sesión de Conferencias (máximo 45 min. c/u):

*      La Diversidad Genética de los maíces nativos mexicanos (Red nacional en
Defensa del Maíz)

*      Tránsgénicos y Movilización social en México (Greenpeace México)

*      La expansión de las plantaciones Agrocombustibles en México – Centro de
Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM)

RECESO

*      Agrocombustibles y Palma Africana en Chiapas: Peligros sobre nuestras
comunidades y sobre la Madre Tierra - Maderas del Pueblo del Sureste, AC

*      Crisis global de alimentos: información y perspectivas – Pete Rosset (por confirmar)

14:00 – Comida

15:30 Mesas de trabajo para elaborar propuestas de plan regional de acción

17:30 Plenaria final: Conclusiones, Declaratoria y Clausura

19:00 hrs. Movilización social: Acto simbólico – Cultural en la Plaza principal de Tapachula

(Ceremonia tradicional al maíz; Lectura de Declaratoria Final del Foro; Obra de teatro)

¡¡GRACIAS POR TU PARTICIPACIÓN!!

(Y NO OLVIDES TRAER SEMILLAS NATIVAS PARA INTERCAMBIO Y
MATERIALES Ó PRODUCTOS QUE QUIERAS EXHIBIR, TRUEQUEAR Ó VENDER)

INFORMACIÓN:

Kay Kab Fruto Amargo S.S.S
1av. Nte. #47 Esq. 7 Ote. Col. Centro,
C.P. 30700 Tapachula de C. y O., Chiapas
Tel: (962)6263778;
E-mail: kaykab1@live.com.mx

Maderas del Pueblo del Sureste A.C.
Comaleras N° 8-1, Privada Misión de las Rosas, Barrio San Diego,
C.P. 29270. San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Tel y Fax: (967)11 6 05 05
www.maderasdelpueblo.org.mx

Skoltael Lum K´inal A.C.
7ª. Calle Oriente No. 9 Col. Centro,
C.P. 30700. Tapachula de C. y O., Chiapas.
Cel.: (962)1342564
E-mail: skoltaellumkinal@hotmail.com

Red Ambiental “Cahoacan”
1ª. Avenida Nte 13 esq. 7ª. Ote.
c.p.30890 Cacahoatán, Chiapas
9626221122
jhcbta60@hotmail.com

El Colegio de la Frontera Sur
Carretera antiguo aeropuerto km. 2.5
c.p. 30700. Tapachula, Chiapas
9626289800 ext 5741, 43 y 44
www.ecosur.mx
rcuevas@ecosur.mx
rhernandez@ecosur.mx





1 Y es precisamente en el Xoconochco (hoy Soconusco) donde surge hacia 1800 a.c., la primer cultura de nuestro país y de Mesoamérica: los Mokayas (“hombres del maíz”). Antepasados de los Olmecas, Zoques y Mixes. Los Mokayas domesticaron el maíz y el cacao, dos preciadas plantas originarias de esa zona.
2 Boege, Eckart; Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social del Golfo. Enero, 2007.
3 Por ejemplo, de un reciente y somero inventario realizado directamente en la comunidad de indígenas desplazados Nueva Victoria, municipio la Independencia, Chiapas, resultaron 22 plantas silvestres alimenticias y medicinales en una sola parcela de media hectárea con milpa tradicional (Maderas del Pueblo del Sureste, 2006)
4 Para 1965 la importación de alimentos en general, sólo representaba el 9% del total sectorial; en cambio, en 1980 llegó 80% (Toledo, et al, 1985). En cuanto al maíz, luego de una cosecha record alcanzada en 1966, fue decreciendo la producción nacional, aumentándose las importaciones del grano que, para 1983 llegaron ya a ser del 35 % del consumo nacional (Barkin y Suárez, 1985).
5 Como “Revolución verde” se conoce al paquete tecnológico agropecuario, generado e impulsado en los países del llamado Tercer Mundo, en los sesentas y setentas, que surgió de investigaciones y laboratorios financiados por corporaciones transnacionales (Monsanto, Dupont, Bayer, entre otras) y que prometía –como ahora esas mismas empresas prometen con los transgénicos- “incrementar aceleradamente la productividad de los granos básicos” y “terminar con el hambre en el mundo” (Toledo, 1985).
6 Pese a todo ello, hoy día el maíz sigue el cultivo más importante de México: alrededor de 3.2 millones de productores -en su mayoría con parcelas menores a cinco hectáreas- producen anualmente más de 18 millones de toneladas de maíz -que equivalen al 60 por ciento de la producción total de granos- en una superficie de 8.5 millones de hectáreas. Más del 70 por ciento de esos productores son campesinos pobres que siembran variedades de maíces nativos.


 
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