Calakmul, historia de la grandeza maya en las selvas del sureste mexicano
Fecha Wednesday, 12 November a las 23:00:00
Tema Turismo / Ecoturismo


* Campeche, El Petén y Guatemala comparten ese prodigio arqueológico.

* La UNESCO decretó en 2014 que es Patrimonio Mixto de la Humanidad.

* Medio siglo después de su descubrimiento, resurgió como gran vestigio cultural.

* Testimonios del pasado la consideran una floresta sustentable de los antiguos mayas.

* Sacbés o senderos, sistemas hídricos y caminos, son símbolos de esa civilización.

 

Luis Alberto García / IK BALAM

Calakmul, Campeche



La caída de las gotas de lluvia del verano sobre el verdor selvático anuncia que, al abrirse la mañana con un sol cálido e intenso, el escenario está listo para dejar atrás los extraños ruidos nocturnos, con los aluxes y duendes de las leyendas peninsulares desapareciendo con la luz del día.

 

Al amanecer sólo se oye el canto triste de la paloma cú, y se desvanece el resplandor de los ojos del cocay, para volver a sentir las voces diurnas en esa maravilla ubicada en las profundidades del sur de Campeche, en el mayor yacimiento arqueológico prehispánico maya descubierto hasta hoy.

 

Situado en la selva mejor conservada de Mesoamérica, en el insondable sureste mexicano perteneciente al Petén compartido con Guatemala, Calakmul es el núcleo central de una reserva de la biosfera de 700 mil hectáreas en el municipio del mismo nombre, a pocos kilómetros de la frontera que divide a México y al país verde de los quetzales.

 

Al caminar durante el día se escuchan los aullidos roncos de los saraguatos, sin que estén ausentes los ronroneos y rugidos de los tigrillos, yaguarundíes, margays y hasta el jaguar manchado, el rey Balam de las selvas mesoamericanas, felino traducido en deidad zoomorfa recreada en pinturas murales y esculturas de factura magnífica inigualable.

 

La dimensión de Calakmul parece infinita, en la que se han contado seis mil edificaciones mayas, desde pequeños altares y estelas, hasta la monumental Estructura II de medio centenar de metros de altura y cien peldaños en su escalinata central, testimonio de la existencia de un núcleo poblacional que floreció entre el año 531 antes de Cristo y el año 916 de la era cristiana.

 

Sistemas hídricos, caminos, senderos o sacbés anchos y angostos, zonas habitadas hasta por 50 mil seres humanos, de los que actualmente solamente hay cerca de mil registrados como residentes, entre científicos, biólogos, arqueólogos y algunos invitados que llegan a hospedarse en esa tierra sagrada.

 

La ciudad más cercana es Chetumal, capital del estado de Quintana Roo, a una hora y media de distancia por carretera hacia el oriente desde el corazón del centro arqueológico, la línea fronteriza con Guatemala al sur y a sesenta kilómetros de camino asfaltado, hasta llegar a la confluencia con la ruta a Campeche.

 

Hay un hotel cercano a poblaciones pequeñas y casas con electricidad y telefonía, en las proximidades de la llamada “zona de amortiguamiento”, en la que viven 28 mil habitantes de los ejidos de Valentín Gómez Farías y Xpujil, quienes desarrollan actividades agrícolas, explotación ejidal de la selva con novedosas técnicas de sustentabilidad, colecta y venta de miel. 

 

“Existen otras selvas de gran valor en el mundo; pero esta es única porque en ella está ubicado uno de los mayores centros arqueológicos del mundo, no descubierto en su totalidad, como otros del norte de Veracruz y del sureste del país”, dice Adalberto Zúñiga, director de la Reserva de la Biosfera de Calkmul.

 

Diez veces mayor que el valle que fue residencia de Tenochtitlan, capital del imperio mexica, habitado durante quince siglos y gobernada por la dinastía maya del Viento Jaguar o Ik Balam, Calakmul es un portento de la naturaleza, floresta sin ríos, sin cascadas, ni cenotes ni pozos.

 

Con una sobrevivencia que en su época de esplendor se explica porque sus habitantes aprovecharon sabiamente el agua captada en épocas lluviosas e intervinieron a la selva para hacerla sustentable, el sitio llegó a ser el ombligo de un estado regional de aproximadamente trece mil kilómetros cuadrados.

 

Junto con Tikal, El Mirador y Palenque, Calakmul es Patrimonio Mixto de la Humanidad; es decir, natural y cultural –según decreto de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura UNESCO)-, por tratarse, conservada en medio de la selva, de una urbe antigua en la que se asentaron los grandes poderes regionales mayas durante el periodo clásico de esa civilización extraordinaria.

 

Registrada inicialmente en 1931 por el biólogo Cyrus Longworth Lundell, fue explorada inicialmente por el famoso mayista Sylvanus Morley en 1932; pero no fue sino hasta medio siglo después, a partir de 1982, cuando se realizaron excavaciones a gran escala, como correspondía un sitio de tanta relevancia.

 

Éstas estuvieron a cargo de William Folan, del Centro de Investigaciones Históricas y Sociales de la Universidad Autónoma de Campeche y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), explica Federica Sodi Miranda, ex delegada de esta entidad en Yucatán.

 

“El estudio iniciado por el equipo de Folan –refiere la arqueóloga- concluyó que se encontraban ante un centro de la civilización maya de grandes proporciones, determinándose que, según el periodo, llegó a contar con más aliados y poder que la propia Tikal”.

 

Además de que, añade la investigadora, se llegó a la conclusión de que Calakmul pertenecía a una organización mucho mayor, parte integral del llamado Reino de Kaan o la Serpiente, su centro y capital, cuyo avance en el estudio de la escritura maya dio lugar a que los investigadores hayan descubierto que Calakmul y Tikal protagonizaron enconadas guerras.

 

“Esto ocurrió durante más de un siglo, y tales enfrentamientos marcarían el devenir político, económico y social de las ciudades mayas de la región”, establece Federica Sodi.

 

A partir de 1993, un proyecto del INAH, con Ramón Carrasco Vargas al frente de él, se aplicó en Calakmul y, por la importancia del sitio, el 4 de julio del año 2002 la UNESCO le otorgó el nombramiento de Patrimonio Cultural de la Humanidad, extendiendo la distinción a Patrimonio Mixto el 21 de junio de 2014, reconociendo sus valores naturales dentro de la Reserva de la Biosfera.

 

Ésta se combina con la zona arqueológica documentada por Lundell el 29 de diciembre de 1931, mientras trabajaba en la Compañía Mexicana de Explotación, dedicada a la extracción del chicle; pero Calakmul ya había sido vista muchos años antes por los trabajadores que, como los madereros de Tabasco y Chiapas, habían estado sometidos a un evidente régimen de esclavitud durante el porfiriato.

 

Instalado en el sitio, Lundell esbozó un mapa en el que especificaba la localización de las estructuras y estelas mayas con sus respectivas plazas, mientras James C. Brydon, quien trabajaba en la misma compañía, recibió esa información y, poco tiempo después, tuvo la oportunidad de mostrársela a John Merriam, presidente del Instituto Carnegie de Washington.

 

Abandonadas en medio del silencio y la soledad, la revelación de Lundell de la presencia de esos vestigios arqueológicos fue conocida el 5 de marzo de 1932 en Chichen Itzá, cuando la reportó a Morley, quien solicitó permiso del Departamento de Monumentos Prehispánicos para examinar el sitio.

 

Tan importantes se veían las ruinas, dada la descripción de Lundell, y habían tantos monumentos inscritos, que se decidió equipar una expedición para su investigación inmediata y así aprovechar las facilidades de transporte y tiempo disponibles a través de las operaciones de los trabajos del chicle en la región.

 

Federica Sodi destaca que la primera expedición se llevó a cabo en abril de 1932 y que, entre esta fecha y 1938, el Instituto Carnegie organizó cuatro expediciones más que llevaron al descubrimiento de otros sitios arqueológicos en el área.

 

¿A qué se debió el aislamiento de Calakmul? Carrasco Vargas lo atribuye a la dificultad que significaba llevar a cabo exploraciones que explican el abandono durante siglos, y no fue sino casi cincuenta años después de su descubrimiento, cuando recobró vigencia el interés por el sitio, mediante el proyecto dirigido por Folan para cartografiar y trabajar en los descubrimientos realizados, en especial las máscaras funerarias encontradas ahí.

 

A Lundell corresponde el crédito de haber llamado así a Calakmul, debido a la presencia de dos grandes montículos que dominaban el paisaje: en maya, Ca significa dos, Lak adyacente, y Mul montículo o pirámide artificial, por lo que Calakmul es la "Ciudad de las dos Pirámides Adyacentes".

 

La parte superior de la Estructura II, con más de cincuenta metros de altura, es la segunda más alta en México después de la pirámide de Toniná en Chiapas, símbolo de superioridad para una civilización superior; pero cuyos fundadores nunca estuvieron unificados, organizados en reinos diferenciados.

 

Con gobernantes propios, dieron lugar a tensiones entre los distintos poderes, generando guerras, alianzas y  conspiraciones, enmarcadas en una situación de hostilidades constantes, sin que nunca hubiese una única cabeza reguladora de la complicada red de reinos que existían.

 

La cronología de Calakmul abarca un gran periodo de tiempo, calculado en mil quinientos años de presencia humana, con ocupaciones esporádicas, una vez que el centro urbano había sido casi abandonado, con una historia que inició cuando los primeros habitantes de Calakmul empezaron a hacerse presentes en el panorama de los centros del sur, entre otros Nakbé y Uaxactún.

 

En ese periodo, Calakmul sobrevivió a la desaparición de otros centros durante esta etapa, y se perpetuó hasta convertirse en la ciudad-estado de la cual existe información en el Clásico Tardío, alrededor del año 500 después de Cristo, momento de auge y esplendor de Calakmul y el reino de Kaan.

 

Sin embargo, Tikal era el gran centro maya del sur desde el periodo preclásico, cuya importancia era indudable y su influencia notoria en otros territorios, y es entonces cuando parece que la Cuchcabal —confederación de estados, guiados cada uno por su gobernante y enlazados al poder encabezado por una potencia capital—, de la Cabeza de Serpiente empezó a notarse cobrando importancia interior y exterior.

 

La expansión política que llevará a cabo Calakmul se basará en el establecimiento de redes de influencia y la concesión de bienes y servicios de los señores dominados hacia el gobernante supremo o rey, obteniendo así mayor poder y autoridad por el territorio, consolidándose su expansión política.

 

La evidencia de ese poderío se muestra con el descubrimiento de restos de construcciones públicas durante el periodo de los años 1000 y 400 antes de Cristo, así como mascarones estucados que ponen de relieve la importancia que iba adquiriendo Calakmul.

 

Este tipo de construcciones también se encontraron en Tikal -centro maya y posterior enemigo de Calakmul-, asentada como gran potencia y con relaciones a larga distancia con otras ciudades-estado como Caracol, la Cuchcabal, que empezaba a configurarse expandiendo su poder en el territorio.

 

Por el gran número de estelas encontradas en Calakmul, se le considera el depósito más grande de textos dinásticos mayas de las castas aristocráticas que comenzaron a tener más importancia por sus edificaciones cívico-religiosas.

 

Todas las construcciones aportan información valiosísima para el estudio de la urbe y, a la vista de los hallazgos, la prosperidad de Calakmul fue en aumento, lo que permitía el incremento de esta actividad constructora que tenía el doble papel demostrar la importancia que adquiría la urbe frente a otras potencias, y el dejar patente la importancia de las clases dirigentes dentro de una realidad social.

 

En las últimas décadas, las investigaciones realizadas han permitido conocer con mayor precisión la historia de los mayas, que no hubiera sido posible sin el apoyo de epigrafistas, arqueólogos, restauradores y equipos multidisciplinarios que han aportado sus conocimientos para hacer de Calakmul un patrimonio orgullosamente nacional y mundial de valor excepcional.

 


Recientes descubrimientos

 

Lagunita, ciudad maya perdida por cientos de años y Tamchén, centro urbano hasta ahora desconocido, fueron descubiertos en el sector norte de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, al sureste del estado de Campeche, por el arqueólogo esloveno Ivan Sprajc y su equipo de trabajo.

 

El rasgo más impactante de Lagunita es una figura zoomorfa que representa las fauces abiertas de un monstruo de la tierra, asociado con el inframundo, el agua y la fertilidad, según Sprajc en declaraciones al Centro de Investigaciones Científicas de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes.

 

La urbe recién revelada resguarda edificios monumentales alrededor de varias plazas, incluyendo un juego de pelota y un templo piramidal de veinte metros de altura, en cuyo interior se hallaron diez estelas y tres altares.

 

En Tamchén, que significa pozo profundo en  maya, el equipo de arqueólogos europeos encontró una gran concentración de chultunes o cavidades subterráneas en el centro cívico y ceremonial, además de varias plazas.

 

La importancia regional de ambos sitios reside en sus características arquitectónicas y sus monumentos esculpidos, además de la concentración de restos habitacionales en sus alrededores.

 

Lagunita,Tamchén y el yacimiento de Chactún, hallado también por Iván Sprajc en 2013, representan un reto arqueológico para ampliar el conocimiento de la casi ignota región selvática de Campeche, en la cual fue descubierto el extenso yacimiento de Calakmul en la década de 1930, con exploraciones reanudadas con mayor énfasis hasta 1993 bajo la dirección de Ramón Carrasco Vargas. (L.A.G.)







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