“Los xochimilcas tenemos mucha historia”
Fecha Friday, 03 June a las 02:00:00
Tema Turismo / Ecoturismo



Quieren ser orgullo y símbolo de México profundo.

*Interés de la comunidad por salvaguardar los vestigios arqueológicos de Cuauhilama.

Conjunto prehispánico de monumentos hechos entre 1450 y 1520.

Un museo con figuras antropomorfas muestra un pasado que se remonta a 1376.

 

Ik Balam  / Luis Alberto García 

Ciudad de México




Según las autoridades de la Delegación Xochimilco, en esa demarcación capitalina - 270 kilómetros cuadrados de superficie, el 12.7 por ciento del área metropolitana- no todo son chinampas y trajineras, sino también expresiones culturales que se remontan a un pasado histórico digno de evocarse por el significado que tiene para ese lugar el ser Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987.


Ante ello, la arqueóloga Teresa Herrera Ortiz, ex directora del Museo Arqueológico de Xochimilco, -ubicado sobre la carretera que conduce a Tulyehualco y San Pedro Atocpan- pide mayor apoyo para preservar los vestigios del cerro de Cuauhilama, consistentes en una docena de petroglifos de magnífica factura, pero mal conservados por estar expuestos sin la mínima protección, en un área sin vigilancia y sin los cuidados que requiere su  relevancia.


Coincidiendo con el interés de la comunidad de Santa Cruz Acapixca, se inició un proyecto para salvaguardar esa zona arqueológica, que cuenta con cédula de reconocimiento por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que consigna la existencia de diseños sobre piedra asociados a estructuras prehispánicas.


“La Autoridad de la Zona Patrimonio (AZP) Cultural de la Humanidad, el INAH y la Delegación Xochimilco han sumado esfuerzos para lograr esa conservación -dice Teresa Herrera-, pero es necesario alzar más la voz y que nos escuchen para rescatar esta área de enorme riqueza histórica”.


El cerro de Cuauhilama se ubica al sur de Santa Cruz dentro del perímetro delegacional, donde está el conjunto de piezas prehispánicas integrado por doce monumentos elaborados entre 1450 y 1520, los más conocidos representados en una figura humana, la flecha calendárica Ce Cipactli, el bastón de Quetzalcoatl o Xonecuilli, un ocelote u ocelotl, una mariposa o papalotl con la flor huacalxochitl y el símbolo de los cuatro vientos, Nahui Ollin, elementos importantes en la cosmogonía náhuatl.


En la visita guiada a ese punto al que se llega a través de una escalera de piedra volcánica hecha por los lugareños, Herrera Ortiz mostró una piedra-mapa o nahualapa y otras rocas labradas a manera de maquetas, que hacen pensar que ahí hubo un centro ceremonial vinculado a rituales y ceremonias astronómicas, además de una atalaya militar, desde la que era posible ver el valle de Anáhuac en toda su magnificencia.


Desde el cerro de Cuauhilama se ejercía control de personas y productos agrícolas sobre los que se cobraban impuestos, en paralelo al que se hacía en Piedra Larga que, en las cercanías y según estudios, conformaban asentamientos humanos que reunían los productos provenientes de los actuales estados de Morelos y Guerrero, para ser transportados a los mercados de Tenochtitlan y Tlatelolco.


Al pie de ese sitio de indudable interés histórico se ubica el Museo Antropológico de Xochimilco fundado en 1979 y remodelado en 2005, del que Teresa Herrera Ortiz fue directora, y en el cual –en el interior de una antigua casa porfiriana que fue parte del sistema de aguas del Distrito Federal- hay un vasto acervo integrado por piezas donadas, en su mayoría, por los pobladores del lugar.


Entierros, figuras antropomorfas y de deidades como Tláloc y Ehecatl, instrumentos musicales y piedras labradas en las que sobresale una dalia, la flor nacional, son algunos de los objetos que, además, ilustran historias que datan de 1376, cuando los xochimilcas sostuvieron su primera guerra con los mexicas, quienes querían conquistarlos.


La arqueóloga Herrera reitera que Xochimilco se ha caracterizado por la preservación de sus orígenes prehispánicos, el arte y la arquitectura colonial, para que se vea que sus pueblos no solamente se dedican a la producción y cultivo de hortalizas, plantas de ornato y flores de diversas especies en las chinampas que, por supuesto, forman parte de una identidad.


“Los xochimilcas tenemos mucha historia, y éstas son algunas razones por las que –concluye-, el 11 de diciembre de 1987, Xochimilco fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), condición que no se puede perder, y así seguir siendo orgullo y símbolo de una parte del México profundo que siempre debemos conservar”.

 







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